INTRODUCCIÓN

Muchos meses después de que Magister LIROLUVILUI hubiera establecido contacto conmigo, yo no había adelantado nada acerca de quién era él verdaderamente. Sólo constaté que, gracias a la práctica de las mismas técnicas enseñadas, varias capacidades nuevas que yo desconocía se estaban desarrollando en mí, por ejemplo, la videncia. ¿Debía entonces agregar un nuevo título a mis palmas de autodidacta? Mi editor me aconsejó: escritor, filósofo-epistemólogo... vidente. Pero suena mal, y me parece ridículo poner tanto acento sobre una facultad que todos los hombres tienen. Basta emplear alguno de los 57 medios de videncia que indicó el Magister a Mikaela, la vidente, para que cada uno pueda abrir su canal de videncia personal.(*) ¡Cuántos científicos de Acuario podrán alcanzar su verdadera dimensión gracias a este descubrimiento!... Aunque serán necesarias algunas decenas de años para incorporar la videncia profesional a los medios de investigación normales que se dictan en las universidades. Para ello, tenemos que esperar que un gobierno decida rentabilizar "TODO" el capital humano disponible, y no sólo el capital que aparentamos tener.

Este libro presenta la más extraordinaria comunicación de videncia que recibí hasta ahora. El Magister se comunicó conmigo en sueños y tuve que esperar ansiosamente 7 días, 7 horas y 7 minutos para poder llamarlo repitiendo 3.333 veces el número 0 en el teléfono.

Como siempre, el Magister se conectó al último impulso y.... escúchelo, por primera vez me permitió grabar la comunicación.

"Estoy en paz con las realizaciones que Ud. ha emprendido. La difusión del libro: "EL CONTROL MENTAL DE ACUARIO UNE EL HOMBRE AL COSMOS", ha sido el primer acto que nosotros esperábamos".

¿Quién es "nosotros"? pensé en el medio de su frase.

"Le doy una excelente noticia... Cuando Ud. retranscribió nuestras 33 tri-visualizaciones, Ud. ignoraba que, en realidad, cada una tenía 30 aplicaciones distintas en todos los sectores humanos. Sin saberlo, Ud. dio paso a un conjunto de 990 medios que estarán, tarde o temprano, a disposición de todos los psicólogos, docentes e individuos que quieran aprovechar verdaderamente lo que permite el universo a la mente y lo que puede ordenar la mente al universo. En una próxima crónica, le enviaré las 957 modificaciones que se deben efectuar para hacer utilizable todo este tesoro.

Por ahora, Ud. deberá fabricar un aparato de videncia muy especial, que deberá destruir inmediatamente terminada la comunicación.

Existe en el Tibet un eremita retirado voluntariamente en una gruta desde el momento de la invasión china, en que las tropas mataron a todos los monjes del monasterio del cual dependía. Este monje era muy joven en esa época y fue acogido por una devota familia de campesinos. Su gurú desencarnado con todos los otros monjes, decidió entrar en comunicación con este joven discípulo para transformarlo en único heredero de las investigaciones secretas del monasterio.

Muchos de los monjes allí reunidos vivían en estado de despertar espiritual. Ellos consideraban que el verdadero estado del hombre es el que los occidentales habían llamado "superhombre". El superhombre siempre existió en germen dentro del hombre común que conforma a la civilización. Ya en la segunda crónica que Ud. escribió bajo el impulso de Ken, recibió 4 altos rituales mentales para ayudar al hombre a despertar estas 4 semillas.

Ud. los llamó fetos, y así son. Desarrollándose como conviene, ellos "queman" uno de los 18 cuerpos y lo reemplazan por un cuerpo energético de gran capacidad. No hubo un solo hombre de su humanidad que haya podido destacarse del lado del bien y del progreso, sin haber desarrollado algunos fetos previa o paralelamente.

Ud. ya descubrió que el corazón de las religiones es la Alta Magia Blanca, porque no hay religión que pueda existir sin emplear rituales de contacto con el mundo invisible y Dios. Si las religiones pretendieran que los rituales que practican son sólo simbólicos, deberían entonces discernir que trabajan sólo con símbolos y que no convocan verdaderamente energías invisibles sino sugestionando a los fieles. Si por el contrario reconocen que sus "rituales religiosos" son técnicas de convocación y de comunicación con el invisible... entonces reconocen practicar la Alta Magia Blanca. El acto teúrgico de hacer un ritual dirigido a las instancias más altas del mundo que escapa a nuestros sentidos constituye el verdadero corazón de todas las religiones del mundo.

Pero ¿nunca se preguntó usted" qué quieren alcanzar verdaderamente los religiosos? ¿Cuál es la meta suprema para un hombre de fe que cree en Dios? ¿Qué nos permite alcanzar realmente la religión"?

Este monasterio, ahora desaparecido, encerraba la respuesta, y la tienen todos los gurúes y hombres despiertos de la humanidad. Se llama: "el despertar espiritual".

Éste es un estado de conciencia superior, inimaginable para quien nunca lo vivenció. Este estado existe, Ud. lo va a vivir algunas décimas de segundos, sentirá sus efectos durante una semana, y luego consagrará su vida para reencontrar este estado. La vivencia que va a tener de este estado va a darle el derecho legítimo a escribir sobre este tema. Hemos decidido que Ud. recibirá este regalo divino, aunque no lo mereció todavía, porque su testimonio de escritor es primordial en la redacción de este testamento.

Ud. está encargado de recibir en videncia la descripción de los 20 senderos que pueden conducir al hombre desde su nada hacia el todo, es decir, desde su estado de ilusión sensorial hacia la conciencia del despertar espiritual. Este es el testamento de un monje eremita que fallecerá dentro de unas pocas semanas. Ud. no tendrá ni tiempo ni medios para rescatarlo, lo que él tampoco desea. Sacarlo ahora de su refugio lo mataría más rápidamente.

Ud. va a entrar en comunicación con este hermano, que permanecerá anónimo para siempre. Para lograrlo deberá construir el aparato que le voy a dictar."

Siguiendo las larguísimas instrucciones del Magister, hice construir por un herrero un anillo metálico de un metro y medio de diámetro sobre el cual "enhebré" 333 discos muy parecidos a discos musicales. Estos 333 discos eran de madera, pintados con los 40 símbolos del alfabeto que me había comunicado Ken, durante la primera entrevista que tuve con él. El Magister me había recomendado verificar que estos discos pudieran girar fácilmente sobre el eje constituído por el anillo.

Por medio de un aparato de videncia aterrador (dudé mucho tiempo antes de construirlo), debía recibir la instrucción para hacer girar cada uno de los 333 discos hacia una letra. Se construirían así frases de 333 letras que yo tendría que transcribir. En realidad, es, como siempre, más largo para describir que para hacer.

La comunicación llegaba rápida y fácilmente, y estaba fascinado de poder captar ese testamento espiritual. Cuando hacía girar cada disco no veía dónde paraba. El Magister lo quiso así para que yo no pudiera ser influídopor el sentido de las palabras que aparecían poco a poco. Cada descripción me reservaba sorpresas y estados emocionales extraordinarios.

Lo más crítico fue la fabricación del péndulo.

El Magister me ordenó procurarme un feto humano en un frasco de formol y varias plantas que debía consagrar según textos que me dictó por teléfono. En una esfera de vidrio debía encerrar el feto, el formol y las plantas. Mediante una cadena de plata transformé la esfera en péndulo.

El Magister me reservó otra sorpresa cuando me dijo:

"En el centro del anillo metálico, sobre el cual ya estarán los 333 discos de madera, Ud colocará una vela gruesa donde aparecerán grabadas 20 caras en relieve. Cada cara estará orientada con una desviación de 18 grados respecto de la precedente. Es decir que, a medida que Ud. baje su mirada a lo largo de la vela, verá que el grabado de estos rostros forma un espiral de 360 grados. Estos rostros no existen, son sólo la representación simbólica de 20 criaturas invisibles que recorren los espacios intergalácticos. Su función es, desde todos los tiempos y para la eternidad, organizar el progreso de las humanidades que pueblan el universo. Estas criaturas lo hacen enviando inquietudes, soluciones, conceptos e ideas a algunos seres altamente captadores, que existen en cada una de las humanidades, y que luego, "estos hombres inspirados, estos genios," sólo transmitirán."

Así, durante varias semanas, recibí estos mensajes, y descubrí a un anciano-hermano al que nunca conoceré, cuya misión fue justamente recuperar toda una sabiduría milenaria acumulada por la parte oriental de la humanidad, para permitir que sea transmitida a la otra parte de la humanidad, la occidental, algunas horas antes de fallecer.

"A medida que Ud. reciba esta larga comunicación, tomará conciencia de un extraño fenómeno. Todos los estados descriptos le parecerán ya conocidos. Y lo son.

Ud. diferenció secta y religión en su precedente obra, explicando que una secta encadena el libre albedrío del hombre mientras que una religión lo libera. Ahora conocerá otra diferencia entre las dos. Una religión debe ofrecer a los creyentes el medio de recorrer el máximo de senderos espirituales posibles dentro de los veinte que existen. Cuanto más senderos ofrece, tanto más acerca al hombre hacia Dios. Si una religión no persigue esta meta... entonces es sólo una secta, y si una secta lo logra mejor que una religión establecida, entonces esta secta es el vestigio de una religión pasada o será una religión del futuro."

Y como siempre, el Magister tenía razón. Examiné el comportamiento de un misionero, lo comparé con un maestro taoísta, lo vi desde el enfoque rabínico, y lo disequé desde la perspectiva del musulmán... Siempre encontré varios de los veinte senderos en cada uno de los enfoques.

Decidí no cansar al lector desplegando un abanico teológico que parecería una pedantería cultural. Decidí contar sólo lo menos secreto de mi experiencia sobre el despertar espiritual.

Estaba en París, salía de un círculo iniciático que no puedo develar, y acababa de encontrar a uno de los discípulos del Maestro YOGANANDA.

Este hombre, con toga anaranjada, largos cabellos como el Cristo y su propio gurú, una mirada de otro planeta, me permitió transitar la iniciación al primer grado del Kriya Yoga. Aparte de algunas emociones bastante triviales, sentí como un rechazo por la actitud fanática con que veía que se manifestaban los otros discípulos.

No obstante, quedé muy agradecido al discípulo de Yogananda por haberme iniciado. Sospecho que sin él y las instrucciones que probablemente recibí del Magister LIROLUVILUI mi despertar espiritual no hubiera sido posible.

Me conmovió profundamente una noticia catastrófica, por lo que dejé de comer varios días, adelgacé bastante y entré sin darme cuenta en un proceso de purificación corporal. Permanecí muy pensativo durante largas horas, preguntándome qué hacer. Un día iba caminando por una calle del viejo París, y sentí el impulso de entrar en una iglesia muy antigua, (que supe después, estaba construída sobre los cimientos de un edificio templario). Los pisos brillaban con cera de abejas. El altar refulgía con luces y reflejos dorados, pero nada podía suavizar la pena y el dolor que sentía en mi corazón y en mi mente. Tuve la extraña idea de prender una vela y sentarme frente a un pequeño altar, sosteniendo esta vela en mi mano. Afortunadamente la iglesia estaba desierta. Una atmósfera pesada, donde resaltaba la calma y serenidad que da el incienso ritual, me obligó a una profunda introspección. Recordé que, antes que todo saber, tenía la fe. Y decidí entregarme completamente. Tomé el compromiso de cortar todas mis ataduras, me veía con una espada flamígera rompiendo cadenas fijadas a la tierra que me detenían por la cintura.

Después de largos instantes de lucha mental, donde abandoné cada pasión, cada duda, cada sueño neurótico, siempre en búsqueda de lo esencial, el punto donde el fondo del hombre toca lo más alto de lo celestial... ocurrió.

Repentinamente sentí un violento choque sobre mi fontanela, como un energía muy líquida que bajaba por mi columna vertebral, y en el acto una explosión en mi coxis... Mi kundalini subía y alcanzaba el chakra coronario y de allí explotaba como un fuego artificial, una verdadera fuente que, brotando de mi cráneo, arrojó luz alrededor de mí.

Estaba aturdido por la expansión de la conciencia. Sentía cada molécula del olor del incienso, proyecté mi conciencia tocando cada átomo del suelo, de los muros, de los vitrales y estatuillas. Todo ocurrió como si mi mente se hubiera expandido hasta tomar la forma del interior de la iglesia y poder ver por billones de ojos minúsculos todos los lugares a la vez. Dejé la vela, que me parecía una simple prolongación de mi conciencia sobre el altar ante el cual rezaba. Caminé titubeando hacia la puerta de la iglesia, sintiendo que miles de almas invisibles se agitaban en el edificio. Cuando abrí esa pesada puerta, el cielo, el sol, el aire, la tierra, todo me parecía extremadamene brillante, de un color que nunca había visto tan claramente. Miré a mi izquierda en el jardín, y percibí un grupo de 7 conciencias que me llamaban. Un rosal de 7 rosas blancas me felicitaba, parecían brillar como cristal iridiscente. Comprendí el mensaje y agredecí mentalmente a mis maestros.

Empecé a caminar, sentí una conciencia que me miraba desde el suelo. Una perrita preñada me contemplaba y sentí su sufrimiento, y también el sufrimiento de sus futuros cachorritos que morirían de hambre. Sentí un tumor canceroso devorar lentamente el cuerpo de una vieja señora que estaba esperando el colectivo. Sentí amor y odio que brotaban de todos los edificios que rodeaban mi camino. Experimenté un asco terrible: miré a mi izquierda y vi una carnicería.

Yo, un científico de formación autodidacta, especialista en cibernética mental sobre la que escribía tesis, libros y ensayos desde hacía años; yo, que había invertido 15 años para poder formular un solo principio fundamental de pedagogía no tenía más preguntas que hacer: ya sabía. No como una enciclopedia que encierra los conceptos como un carcelero a su prisionero. No. Mi inteligencia sabía que podía remontarse hasta las orígenes de los encadenamientos causales y prolongarse hasta las últimas consecuencias de las consecuencias. Con un poco de tiempo, todo puede ser conocido.

La mente en este estado es una mente de vidente, es decir, lo que sabe lo sabe con una certidumbre imposible de demostrar, pero tan característica que es igual a la certeza de la verdad.

Lo que más caracterizó este período, que duró una semana, tal como lo había predicho el Magister, es una felicidad indescriptible. Yo, que soy humano, demasiado para mi gusto... no encontré ningún placer accesible al hombre que pueda compararse con la felicidad que sentí. Despertarse consciente de ser una molécula del universo, pero tan indispensable al universo como este último a la molécula, adormecerse consciente de viajar astralmente por otras dimensiones menos limitadas que las del cuerpo. Supuse que esta felicidad celular (así la llamé, tan fundamental y absoluta es), resultaba de la aniquilación total de mi individualidad. No tenía más conciencia de existir como persona social. Olvidé tener un documento con un número de identidad. No pensé más que este reloj fuera mío, sentí un sentimiento fraternal y de amor universal que sólo en la poesía se encuentra descripto de algún modo. Los idealistas tienen una chispa de lo que pasa en el despertar espiritual. Puede ser que se regrese a la inocencia de niño, pero suficientemente evolucionado para comprender por qué el hombre mata a los que ama, y perdonarlo. Como psicólogo recuerdo que lo más significativo es una total desaparición de mi campo neurótico (que luego regresó con mi ego, pero nunca como fuera antes). Amé de repente a personas por las cuales . Gente a la que despreciaba de pronto los respeté, porque percibía su total ausencia de responsabilidad individual en sus malos comportamientos.

Sentí una prolongación tan grande de mi cuerpo energético, que curé a varias personas que sentía enfermas o depresivas, a distancia. Alcancé el sentimiento de serenidad de un lago perdido en las montañas y la impasibilidad del acantilado golpeado por las olas furiosas del océano. La armonía era tal en mi cuerpo, que toda pulsión, todo deseo, había desaparecido.

La calma interior que reinaba era tan grande, que tomé conciencia de mis conciencias. Las conté, vi que eran 42 los estados de conciencia que hay entre la vida y la muerte entre el despertar espiritual y el desencarnar. Sentí que un flujo permanente de energía entraba por mi chakra coronario, y brotaba como una neblina compacta en todas las direcciones a mi alrededor. Supe que había aportado calma y serenidad a mucha gente que se encontraba a mi alrededor. Deseaba el silencio, la soledad, la naturaleza. Fui al bosque de Boulogne, a la salida de París, y fue como ser reconocido por varios hermanos felices de encontrarme... Hablo de los árboles. Sentía su pensamiento muy lento, su vida en aparencia apática, pero su misión tan bella... Ellos, como yo, eran puertas entre el cielo y la tierra. Sólo que mi puerta quedó abierta una semana, y la de ellos desde el nacimiento hasta el perecer. Dudé del "YO SOY", y decidí pensar: "YO NO SOY, ÉL ES". Desde que mi YO había sido disuelto, mi pensamiento había cesado. No tenía más atracción neurótica, ni empuje espiritual... estaba "LA ESPIRITUALIDAD". Vivir la espiritualidad es como mirar en todas las direcciones a la vez con millones de ojos cubriendo tu cabeza y tu cuerpo. Es dejar de hablar en tu cabeza, es el silencio del saber que no necesita preguntar porque ya sabe. Entonces, el habla mental se hace silencio. Así, era verdad, ¿qué piensa un iniciado? Nada. El no necesita pensar, sólo ser.

Todo sufrimiento del pasado y miedo al futuro desaparece. La conciencia así alcanzada vive un presente eterno, un fenómeno que sólo se encuentra en hipnosis y en algunos estados provocados por el yoga.

Luego decreció poco a poco la intensidad de este estado. Olvidé contar: También todo deseo sexual desaparece, toda atracción es nula. La idea de copular se limita exclusivamente a la idea de que si un alma desea encarnarse, es tarea de la naturaleza que le procuremos un cuerpo. Así comprendí por qué la castidad es regla de muchos monasterios, inclusive comprendí que lo que es una consecuencia también puede ser tomado como camino para llegar.

De allí deduje, y me lo confirmó el Magister LIROLUVILUI, que el estado de despertar espiritual provoca veinte modificaciones en el ser humano... Intentar provocar estas modificaciones permite alcanzar el despertar espiritual. De aquí el nombre de los 20 senderos que di a este testamento del eremita tibetano. Todas las religiones que realmente lo son, todas las escuelas espirituales que son sólo religiones en reducción, nos ofrecen estos veinte senderos, y éste es el segundo punto en común que une las religiones alejadas entre sí por la idiosincrasia y la política.

El viejo eremita que, desde hacía 77 años no había visto a ningún ser humano, me iba a comunicar veinte rituales que, practicados según los ritmos y las reglas, permitirían al hombre que desea el despertar espiritual con la misma intensidad que desea vivir, alcanzarlo o, por lo menos, acercarse a él... Aparte de un auténtico gurú despierto, ningún ser humano tiene derecho de prometer a otro lo que sólo Dios decide otorgar. Sólo deseo a los lectores que les ocurra lo mismo que a mí, y que permanezcan en el estado alcanzado. Nunca fui el mismo personaje después de esta fracción de segundo de despertar espiritual. Mi vida tomó su sentido. La meta final existía, no iba a ser un buscador de fantasmas sino un hombre que sigue un mapa y tiene una brújula espiritual para guiarlo. Descubrí que, en su magnanimidad, consciente de las debilidades de la voluntad humana, en varios ashram el gurú decide hacer experimentar este estado a un nuevo discípulo, a fin de que él también tenga una certidumbre para oponer a sus dudas y sus ilusiones.

Sé que si el lector experimentara sólo un milésimo de segundo este estado, lo reconocería, y también su vida tomaría completo sentido.

"Necesita Ud. comunicar a sus lectores que sólo tienen que recorrer 7 senderos dentro de los veinte que les va a comunicar el eremita."

Después de regresar al Bolsón, continué la comunicación que había interrumpido con el eremita para viajar a París. Ya no era el mismo ciego que escuchaba esta comunicación, y ya no era más una comunicación del invisible, sino los clavos que planta en la roca el alpinista que nos precede. De ellos podremos suspendernos y atarnos temerosos para continuar subiendo en la conciencia. La diferencia con el alpinismo, es que la caída no es fatal. Caernos significa sólo volver a ser los humanos que somos habitualmente, Uds. que me leen y yo, que les escribo.

Llegó el momento de alcanzar el vigésimo sendero. Me preguntaba cómo el eremita se iba a despedir de mí. Él me dio el último gran golpe. Me contó su próxi=ma muerte, la mía y la de todos los que leen estas líneas.

Asi habló el eremita:

"Hijo mío. Tú que acabas de vivenciar en tu carne y el fuego de tu corazón lo que es el despertar espiritual... ahora comprendes que la vida vale porque prepara a la muerte, y la muerte se justifica para cumplir la alquimia del renacer.

Debes, como último testimonio de mis maestros, transmitir a los hombres que te escucharen, qué es verdaderamente "morir".

Sea cual fuere el modo de desencarnarte, suave o brutal, con o sin sufrimiento... la única cosa que cuenta es saber en cuál estado de conciencia vas a morir. Este estado de conciencia condiciona si vas a renacer y cómo sucederá.

Desde mi espíritu, mi mente recibe la orden de describirte cómo voy a desencarnarme en pocas horas.

Voy a tomar mi último té en esta caverna donde escuché a toda la naturaleza y visité todo el universo. Cuando la última brasa se haya apagado, el momento de mi última liberación habrá llegado.

Entonces, tomaré este cuchillo que guardo desde hace varios años a este efecto. Removeré unas piedras en el fondo de mi gruta para abrir ese orificio que he cerrado hace 77 años, después de visitar las grutas a las cuales conduce. Con gran cansancio de mi cuerpo, pero con gran fuerza de mi espíritu, moveré las piedras hasta poder entrar por el orificio. Empezaré a caminar a la luz de una antorcha, sintiendo más luz en mí que si todas las luces del universo alumbraran esta gruta. Llegaré a una pequeña playa de fina arena al borde de un río subterráneo, donde vi mi propia muerte hace 77 años. Allí haré mis últimas abluciones del cuerpo y sentaré mi cuerpo y mi alma en posición de loto, esperando que las fuerzas del cosmos envíen a todas mis células la orden de liberación.

Sé que mi cuerpo se hará polvo, en la más noble de las sepulturas, la matriz de nuestra madre, la tierra. Mientras tanto, mi cuerpo del alma saldrá y volará hacia una dimensión inalcanzable para nuestra imaginación. Mientras mi cuerpo se desintegre, seis de mis cuerpos invisibles se disolverán lentamente. En tu lenguaje de occidental los nombraste cuerpo de la causalidad del tiempo, cuerpo de los automatismos, cuerpo kármico, cuerpo de causalidad de la naturaleza, cuerpo de los deseos y cuerpo morfogenético. Previamente, en el momento justo en que se interrupan mis funciones corporales, el cuerpo del alma que mora en mi órgano llamado corazón, habrá dejado de hacer circular la energía entre los 18 cuerpos que describiste. Tal como el corazón impulsaba la sangre en mis arterias, este cerebro del cuerpo del alma impulsaba la energía circulante entre mis 18 cuerpos. De aquí nace la vida. Ésta es la primera definición de la vida que encuentras: el movimiento.

Cuando mi cerebro del cuerpo del alma reciba la vibración cósmica que le ordene cesar el movimiento, sucederá lo que vosotros, los dormidos, llamáis"la muerte", mientras que los humanos que han alcanzado los 2 primeros estados de conciencia, gracias al despertar espiritual, lo llaman "el inicio del gran viaje".

En efecto: todo ser despierto espiritualmente cambia de dimensión, se aleja del hombre para ir en dirección a Dios, y destruye todos sus cuerpos sin excepción. De él no quedará nada. Este hombre se transformará en un oído de Dios, que a veces aceptará escuchar a los hombres. De allí nacen lo que llamamos los santos. Toma conciencia, joven occidental, esto es accesible a todos los hombres... sólo les falta saberlo, desearlo y hacerlo.

Por desgracia, cuatro de cada cien hombres pueden aspirar al despertar espiritual, cuarenta de cada cien tendrán la muerte del hombre burdo. Su alma se va, pero no teniendo la fuerza suficiente que otorga el despertar espiritual, ella regresará y será obligada a reencarnarse. Los 6 cuerpos que indiqué anteriormente también quedan congregados y pueden permanecer así durante 3 años de tiempo humano, pero como les falta un guía... terminarán por disolverse también. Por ello el hombre burdo puede decir: yo soy nada, y a ella retornaré.

Muy distinta es la muerte que espera el quimista o el que se llamará también "reencarnación viviente". Simultáneamente su alma queda pegada a los 6 cuerpos indicados y podrá reencarnarse con ellos en un nuevo cuerpo. Imagina los poderes que esto otorga a un hombre. Sólo el 3 por mil de cada hombre se beneficia de tal ventaja, debido a lo excepcional de su misión en el planeta.

Sabe, por fin, lo más terrible que espera a 54 hombres

de cada cien: su alma se va pero se verá obligada a reencarnarse. Su fuerza centrífuga era demasiado pequeña para poder escaparse del plano humano. Mientras tanto, el cuerpo que llamas angélico o diabólico se desencarna junto a los otros seis cuerpos sutiles y se convertirá en el guía de este "espíritu". Este guía permanecerá para cumplir una tarea que podrá ser positiva o negativa. En efecto, este desencarnado es también llamado: fantasma. Es aquél con él que los ocultistas y los espiritistas establecen comunicación.

El modo de vivir de una persona implicará que sea su cuerpo diabólico o su cuerpo angélico el que tome el mando de los 6 cuerpos.

Comprendes entonces, joven occidental, por qué morir es sólo nacer.

Ya veo que la última brasa se está apagando. Bendigo a los ciegos que lean este testamento... ellos verán."

 

CAPÍTULO 9

LA VIDENCIA ABSOLUTA
Debe acercarse al 99,99%

El hombre dormido ignora, es ciego. Sólo vive en 4 dimensiones y sufre todas las restricciones sensoriales que esto implica.

El hombre despierto alcanza la videncia plena , y acerca de él hay que exponer varias consideraciones.

Primero, que la mente del vidente se abre 30.000 veces más que la del que no lo es.

Segundo, hay que remarcar que existen dos tipos de videncia. La videncia parasicológica usa el poder del tercer ojo para captar realidades no perceptibles. Este ojo puede ser fácilmente engañado por seres invisibles negativos a menos que se haya desarrollado un fuerte poder exorcístico. La segunda videncia es ocultista, en tanto el hombre se ponga en contacto con seres invisibles que lo asesoran. El tipo y pureza de estos seres invisibles depende del nivel espiritual del hombre que los convoca. Parece que el despertar espiritual confiere un gran poder exorcístico, del cual nace la posibilidad de atraer seres de alto nivel de pureza. También, las dos formas de videncia parecen desarrollarse conjuntamente, y la tasa de acierto sube de modo sorprendente.

Este sendero, hijo mío, está dentro de los más extraños. El hombre debe aprender a desprenderse de lo pesado que lo atrae a la tierra, y liberar su mente para acceder al poder de videncia absoluta. No significa que el hombre puede saber y ver todo, porque sólo Dios tiene tal poder, sino que el hombre despierto accede por primera vez al verdadero título de "hombre" mediante la videncia.

Para ello, practica este ritual espiritual.

Imagínate como un hombre de cristal. La imagen es fácil de provocar pero recuerda que, aunque transparente como el agua, tres tierras opacas han sido calentadas hasta volverse líquidas, y la fusión de las tres ha provocado una vitrificación a la que llamas vidrio o cristal. Asímismo, lo más puro en aparencia puede ser lo más opaco en cuanto a sus realidades.

Imagina que como hombre de cristal eres también una vela de cristal. Encima de tu chakra coronario una mecha prolonga un cordón que recorre toda tu columna vertebral.

Sé atento, porque bastará que pronuncies una única vez la palabra:

"JaCiFaL"

para que, repentinamente, un rayo de sol caiga sobre la mecha y le otorge una chispa de fuego divino. La llama que brota tiene la belleza de oro en fusión y produce como una canto angelical que toda la naturaleza interna y externa al hombre puede entender.

El fuego consume lentamente tu cuerpo.

A medida que se transforma el hombre de cristal que tú éres en llama divina, observas un extraordinario fenómeno: la parte consumida se divide en cuatro cuerpos dando cada uno la espalda a un punto cardinal.

Las caras convergen hacia el centro del lugar donde se encontrara tu cuerpo de cristal, cada vez más consumido.

El cuerpo del Este parece hecho de diamantes.

El cuerpo del Sur, hecho de barro.

El cuerpo del Oeste, hecho de hielo.

Y el cuerpo del Norte, hecho de gusanos entrelazados.

Cuando todo tu cuerpo de cristal es consumido, transfiere tu conciencia al cuerpo de diamante. Con sorpresa sientes que tu cuerpo de diamante te incita a empezar un largo canto:

"UDoFAZiL

-AZiGiCi-FoLAZ

-KiDeViL

-LiAID

-FiDiJoL

-KAZYC

-FiDiB

-PiReF

-FiooNaiD"

Tan grande es la potencia de este canto que repites sucesivamente desde tu cuerpo de diamantes, que pareces obligar al sol a ubicarse encima de tu cráneo y volverlo cada vez más refulgente. Mientras tanto, una llovina de origen celestial destruye los cuerpos de hielo, de barro, y de gusanos. Estos tres cuerpos se ven obligados a mezclarse entre sí a los pies del hombre diamante erguido.

Deberás continuar la recitación del mantram, la visión del sol refulgente y la percepción de la llovizna con sus consecuencias hasta que tu cuerpo de diamante sienta una gran sensación de calor. Te parecerá que un sol se ha transferido a cada uno de los diamantes de tu cuerpo.

Es imperativo que no duermas después de haber recorrido este sendero, por ese motivo es mejor y más realista cumplirlo al mediodía, cuando el sol está en el cénit.

Podrás detenerlo cuando hayas conseguido una intensa sensación de calor corporal.

A medida que lo vayas repitiendo cada 7 días, observarás que tu temperatura corporal puede subir excesivamente. En tal caso mójate los manos o todo el cuerpo con agua fría.

Justamente, este calor indicará el momento de finalización del ejercicio espiritual. Por fin, mi hijo, recuerda siempre que hacerlo equivale a una profunda limpieza espiritual muy semejante al despertar de la kundalini. Ocurre que en el mundo espiritual, como en cada célula del hombre, todo está en relación con todo y nada se puede hacer aisladamente sin que el todo padezca o se beneficie de nuestra acción. De esta observación, extrae una filosofía de vida que te regala el mundo invisible.